Mito
Realidad
Un lunar que crece, cambia de forma o de color, pica o sangra lo debe revisar un dermatólogo. La mayoría no son graves, pero esa revisión es la manera de saberlo.
Casi todos los lunares son benignos y se mantienen iguales por años. Lo que llama la atención es el cambio. Una guía que se usa mucho es la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, varios colores, diámetro mayor de 6 milímetros y evolución, es decir, que cambie con el tiempo. También cuenta un lunar que se ve distinto de los demás, que pica o que sangra sin haberse golpeado.
Esas señales no significan que sea cáncer, pero sí que hay que revisarlo. En la consulta dermatológica se examina de cerca y se decide si basta con vigilarlo o si conviene tomar una muestra (biopsia).
No intentes quitarte un lunar en casa ni con productos que prometen secarlo: además del riesgo de infección y de cicatriz, se pierde la posibilidad de estudiarlo.
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Lunares y lesionesLa información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.
