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SKIN CENTER · Dermatología avanzada

Procedimientos · 4 min de lectura

El ácido hialurónico es una sustancia que tu piel ya tiene y que, en forma de gel inyectable, se usa para dar soporte, volumen o definición. Su efecto es temporal, porque el cuerpo lo reabsorbe poco a poco. La meta es la armonía del rostro, no un volumen exagerado.

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Gota de gel transparente sobre la yema de un dedo enguantado, vista muy de cerca sobre un fondo clínico claro
Imagen ilustrativa hecha con inteligencia artificial.

Cuando se habla de rellenos, casi siempre se habla de ácido hialurónico. Pero detrás de esa palabra hay usos muy distintos, y no todos tienen que ver con agregar volumen. Este artículo explica qué es, en qué zonas se usa, qué no hace y cómo es una sesión, para que llegues a la consulta sabiendo qué preguntar.

Qué es y cómo actúa

El ácido hialurónico está de forma natural en la piel, donde retiene agua y ayuda a mantenerla hidratada y con cuerpo. Los rellenos son un gel de ácido hialurónico preparado para durar más tiempo en el lugar donde se aplica. Hay geles más firmes, que dan soporte y proyección, y otros más blandos, que se adaptan a zonas que se mueven mucho, como los labios.

Una vez aplicado, el gel ocupa un espacio y atrae agua, y así da soporte a los tejidos de alrededor. Con el tiempo el cuerpo lo reabsorbe poco a poco. Por eso el efecto es temporal, y cuánto dura depende del producto, la zona, la cantidad aplicada y tu metabolismo. No es igual en todas las personas.

Para qué se usa

La doctora lo usa para devolver soporte donde se perdió con los años, definir un contorno o corregir pequeñas asimetrías. Las zonas más habituales son estas:

  • Labios: para mejorar la forma, la definición o la hidratación.
  • Mentón: cuando tiene poca proyección o el perfil se ve desequilibrado.
  • Pómulos y tercio medio: cuando se perdió volumen con los años.
  • Surcos nasogenianos: los pliegues que van de los lados de la nariz a las comisuras de la boca.
  • Líneas de marioneta: las que bajan desde las comisuras hacia el mentón.

Un detalle que sorprende a muchas personas: no siempre se inyecta justo donde está la línea. A veces conviene dar soporte en otra zona, como el pómulo, para que un surco se vea más suave. Se piensa en el rostro completo, no en una arruga aislada.

Lo que no hace

El ácido hialurónico no relaja los músculos, así que no es el tratamiento de las líneas que aparecen al fruncir el ceño o subir las cejas: para esas se usa la toxina botulínica. Tampoco busca estimular la firmeza de la piel a largo plazo, como los bioestimuladores de colágeno, ni reemplaza una cirugía cuando la flacidez es marcada.

Y no se trata de cambiar tu cara. El objetivo es que el resultado se vea acorde con tus proporciones. La cantidad de producto se define en la valoración, según tu anatomía y lo que buscas, y más producto no siempre es mejor.

Cómo es la sesión y qué cuidados pide

En la valoración la doctora estudia tu rostro, sus proporciones y lo que te gustaría cambiar, y define dónde y cuánto producto aplicar. El día de la sesión se limpia la zona y se marcan los puntos. Ella aplica el gel en pequeñas cantidades y revisa la simetría durante la sesión, desde varios ángulos.

Se sienten pinchazos y presión. Los labios son la zona más sensible, y la doctora te explica qué se hace para que la aplicación sea más cómoda. Al salir puede haber inflamación, así que lo que ves ese día todavía no es el resultado: se evalúa cuando baja la inflamación, y ahí se define si hace falta algún ajuste.

Es normal tener inflamación, sensibilidad o pequeños morados los primeros días. En los labios la inflamación suele notarse más las primeras 24 a 48 horas. Para esos días:

  • No masajees ni presiones la zona, salvo que la doctora lo indique.
  • Evita el ejercicio intenso el primer día.
  • Evita el sauna, el turco y el calor fuerte durante uno o dos días.

Una ventaja del ácido hialurónico es que se puede disolver con una enzima llamada hialuronidasa. La doctora la usa si hace falta corregir un resultado o ante una complicación.

Si días o semanas después aparecen bultos, dureza, calor o enrojecimiento en la zona, también conviene consultar.

Quién no debería aplicárselo

No se aplica durante el embarazo ni la lactancia, ni sobre una zona con infección, herpes activo o heridas. Antes de la sesión, cuéntale a la doctora si sueles tener herpes en los labios, si tomas anticoagulantes, si tuviste reacciones a otros rellenos o si te hiciste hace poco un tratamiento dental. No suspendas ningún medicamento formulado sin indicación médica.

La valoración con la doctora

En los rellenos, el criterio pesa tanto como el producto. En la valoración la doctora mira tu rostro en conjunto, te pregunta qué te molesta y te dice con franqueza si el ácido hialurónico es la mejor opción, o si conviene otra, como la toxina botulínica o un bioestimulador. Ella define la zona, el tipo de gel y la cantidad.

Si hace falta más producto del que se planeó, te lo explica antes. Y si lo que buscas no se vería natural en tu cara, también te lo dice.

La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.

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