Procedimientos · 5 min de lectura
Un peeling químico es la aplicación controlada de un ácido para que las capas más superficiales de la piel se renueven. Durante la sesión se siente ardor o picor, y después la piel puede pelarse poco o durante varios días, según la profundidad. Lo que haces después, sobre todo con el sol, pesa tanto como la sesión.
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La palabra peeling viene del inglés y quiere decir pelar. Eso describe bien lo que pasa: se aplica un ácido sobre la piel, por un tiempo que la doctora controla, y las células más superficiales se desprenden para dar paso a piel nueva. Es un procedimiento que la dermatología usa desde hace mucho tiempo, y sigue vigente porque se puede ajustar a muchas pieles y a muchos objetivos. Aquí te contamos cómo es la sesión, qué se siente y qué pasa en los días siguientes, para que llegues con expectativas claras.
Qué hace el ácido en la piel
Cada peeling usa un ácido, o una mezcla de ácidos, con una fuerza distinta. Unos penetran mejor en la piel grasa, otros son más amables con la piel sensible, y la doctora elige cuál usar y cuánto tiempo dejarlo según tu piel y lo que se busca.
Según hasta dónde llegan, los peelings se dividen en superficiales y medios. Los superficiales actúan solo en la epidermis, la capa de afuera. Los medios llegan un poco más hondo, a la parte más superficial de la dermis. La regla es sencilla: a más profundidad, más días de recuperación.
Al renovar la superficie, la piel puede verse más uniforme y lisa. El peeling también puede ayudar a controlar el acné y a aclarar algunas manchas, casi siempre junto con el tratamiento en casa que indica la doctora.
Para qué se usa, y para qué no
Se usa sobre todo en estos casos:
- Manchas por sol, manchas que dejó el acné y, con cuidado, el melasma.
- Acné y poros visibles.
- Piel opaca o con textura irregular.
- Líneas finas y cicatrices superficiales.
También tiene límites. Como actúa en la superficie, no reemplaza a otros tratamientos cuando las cicatrices son profundas o cuando lo que molesta es la flacidez. En el melasma ayuda como parte de un plan, no como solución única: el melasma es una condición crónica que se puede controlar, pero tiende a volver.
En las pieles morenas el peeling se elige con más cuidado, porque una irritación puede dejar una mancha. Por eso a veces la doctora indica preparar la piel durante unas semanas antes de la primera sesión.
Cómo es la sesión, paso a paso
Antes de la sesión ya hubo una valoración, donde la doctora definió qué peeling usar y si hacía falta preparar la piel. El día de la cita, el procedimiento suele ser así:
- Se limpia la piel y se desengrasa, para que el ácido actúe de forma pareja.
- La doctora aplica el ácido zona por zona.
- Mientras actúa, controla el tiempo y mira cómo reacciona tu piel.
- Según el peeling, lo neutraliza o lo retira.
- Al final aplica una crema calmante y protector solar.
Mientras el ácido actúa se siente ardor o picor. Suele ser tolerable y pasa cuando se retira o se neutraliza. Los peelings medios se sienten más que los superficiales. Con algunos ácidos la piel se pone blanquecina por un momento, y esa es una de las señales que la doctora usa para saber cuándo parar.
La aplicación en sí toma pocos minutos. Sales con la piel algo roja y tirante, y con los peelings superficiales muchas personas vuelven a sus actividades el mismo día.
Qué esperar en los días siguientes
Lo que pasa después depende de la profundidad. Con los peelings suaves puede haber una descamación fina, como la piel que se pela después de un día de sol, o casi nada. Con los medios la piel se oscurece un poco, se pone tirante y se pela durante varios días. Si tienes un evento importante, cuéntaselo a la doctora para elegir bien la fecha.
Hay una regla sin excepciones: no arranques la piel que se desprende. Déjala caer sola. Si la jalas, puedes abrir una pequeña herida y, con ella, dejar una mancha.
Los cuidados de esos días son pocos y muy importantes:
- Usa protector solar de forma estricta y evita el sol directo.
- Lava la cara con un limpiador suave, sin frotar.
- Hidrata la piel con lo que te indique la doctora.
- Suspende los ácidos, los retinoides y los exfoliantes mientras la piel esté sensible.
Quién no debería hacérselo
No se hace sobre piel bronceada, irritada, con heridas o con herpes activo. Hay además situaciones que la doctora necesita conocer antes, porque algunos ácidos no son adecuados en esos casos: si estás embarazada, si tomas o tomaste hace poco isotretinoína, un medicamento para el acné, o si tienes alergia a la aspirina. Esto último importa porque algunos peelings llevan ácido salicílico, que es de la misma familia.
También cuéntale si te salen herpes con frecuencia o si te manchas con facilidad después de un grano o una herida.
La valoración con la doctora
Un peeling parece sencillo, pero la decisión de cuál usar es lo que más pesa. En la valoración la doctora revisa tu tipo de piel, tus manchas o tu acné, lo que usas en casa y tus antecedentes. Con eso define el ácido, la profundidad y si hace falta preparar la piel.
Los peelings suaves suelen hacerse en una serie de sesiones separadas por algunas semanas. El número depende de lo que se trate y de cómo responda tu piel, y lo define ella en consulta. Si tienes dudas, llévalas anotadas: la valoración es el mejor momento para resolverlas.
En el consultorio
La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.



