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Los ácidos exfoliantes ayudan a desprender las células muertas de la superficie, y la piel se ve más lisa y luminosa. El glicólico y el láctico trabajan en la superficie, y el salicílico entra en el poro, por eso se usa en el acné. Se empiezan pocas veces por semana y siempre con protector solar.
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La piel se renueva sola: las células de la superficie se desprenden y otras ocupan su lugar. Con la edad, el sol o la piel grasa, ese proceso se vuelve más lento, y la superficie se ve opaca o áspera. Los ácidos exfoliantes ayudan a soltar esas células sin frotar. Usados con medida son útiles; usados de más, son de las causas más comunes de piel irritada.
Qué son y en qué se diferencian
Son exfoliantes químicos: en vez de lijar la piel, aflojan la unión entre las células muertas para que se desprendan. Los más usados son tres.
- Ácido glicólico: es un alfahidroxiácido. Su molécula es pequeña, así que actúa con rapidez y es el que más se nota en la textura y la luminosidad. También es el que más irrita.
- Ácido láctico: también es un alfahidroxiácido, pero más suave, y además ayuda a hidratar. Suele ser una buena opción para empezar o para pieles secas.
- Ácido salicílico: es un betahidroxiácido. Se mezcla con la grasa, así que entra en el poro y ayuda a destaparlo. Por eso se usa en los puntos negros, la piel grasa y el acné. Además calma un poco la inflamación.
Hay otros más suaves, como el ácido mandélico o los polihidroxiácidos, que a veces se usan en pieles sensibles.
Qué hacen en la piel
Con el uso regular pueden dejar la piel más lisa y luminosa, con los poros menos tapados y el maquillaje mejor asentado. El salicílico ayuda a controlar los puntos negros y blancos, y el glicólico puede ayudar con algunas manchas superficiales y con la textura, casi siempre junto con otros activos.
Tienen límites: no reemplazan el tratamiento del acné inflamatorio ni el del melasma, y no cambian las cicatrices profundas.
Cómo usarlos
Vienen en limpiadores, tónicos, sérums y cremas. Un limpiador está poco tiempo en contacto con la piel, así que es la forma más suave. Un sérum o un tónico que se deja puesto actúa más.
- Úsalos de noche, sobre la piel limpia y seca.
- Empieza dos o tres veces por semana. Si después de unas semanas no hay irritación, puedes subir la frecuencia.
- Escoge uno solo para empezar. Sumar varios ácidos no acelera nada y sí irrita.
- Un hormigueo leve al aplicarlo es común. Ardor fuerte, enrojecimiento que dura o descamación marcada son señal de parar.
- Al día siguiente, protector solar sin falta: los alfahidroxiácidos vuelven la piel más sensible al sol.
Con qué se combinan y con qué no
- Sí: cremas hidratantes, ceramidas, ácido hialurónico y niacinamida. Ayudan a compensar la resequedad.
- En momentos distintos: los retinoides, que no van en la misma noche, al menos al principio, y la vitamina C, que va mejor en la mañana.
- No: exfoliantes de grano o cepillos en la misma rutina, ni otros ácidos a la vez.
- Peróxido de benzoilo y otros tratamientos para el acné: pregunta cómo combinarlos, porque juntos pueden resecar mucho.
No los apliques sobre piel irritada, quemada por el sol, con heridas o recién depilada con cera. Y si tienes programado un procedimiento, la doctora te dice cuántos días antes suspenderlos.
Quién debe tener cuidado
- Piel sensible, rosácea o dermatitis: los ácidos suelen empeorarlas. Si es tu caso, consulta antes de usarlos.
- Piel morena: la irritación puede dejar manchas oscuras que duran más que el problema que querías mejorar. Empieza con los más suaves y ve despacio.
- Isotretinoína oral: mientras la tomas, la piel está muy sensible. No uses ácidos exfoliantes salvo que la doctora lo indique.
- Alergia a la aspirina: el ácido salicílico es pariente de la aspirina. Si tienes esa alergia, pregunta antes de usarlo.
- Embarazo y lactancia: el glicólico y el láctico en productos de uso diario suelen considerarse compatibles. Con el salicílico se prefiere la cautela, sobre todo en zonas grandes o en concentraciones altas. Cuéntale a tu médico lo que usas.
Cuándo consultar
Si tienes acné con granos inflamados, manchas que no ceden o una textura que te molesta, un ácido de venta libre puede quedarse corto. También consulta si un producto te dejó la piel roja, ardida o descamada por más de unos días.
En la consulta, la doctora revisa tu tipo de piel y lo que quieres mejorar. Con eso define si te sirve un ácido en casa, cuál y con qué frecuencia, o si tiene más sentido un peeling químico en el consultorio. Si es así, te explica qué peeling usar y si conviene preparar la piel unas semanas antes.
En el consultorio
La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.



