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SKIN CENTER · Dermatología avanzada

Procedimientos · 4 min de lectura

Los bioestimuladores de colágeno son inyectables que buscan que tu piel produzca más colágeno propio. No rellenan como el ácido hialurónico: su efecto es gradual y apunta a la firmeza y la calidad de la piel. Se usan en la flacidez leve a moderada.

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Manos enguantadas sostienen un vial sin etiqueta con una suspensión blanca y lechosa, en un ambiente clínico
Imagen ilustrativa hecha con inteligencia artificial.

El colágeno es la proteína que da firmeza y soporte a la piel. Desde la adultez temprana la piel produce cada año un poco menos, y el sol desgasta el que tiene. Los bioestimuladores parten de una idea sencilla: en lugar de rellenar lo que falta, darle a la piel una señal para que fabrique más colágeno por su cuenta. Aquí te explicamos cómo lo hacen y qué esperar.

Qué son y en qué se diferencian de un relleno

Un relleno de ácido hialurónico aporta volumen en el momento, en un punto concreto. Un bioestimulador se aplica con pequeñas inyecciones y su objetivo principal es activar los fibroblastos, las células de la piel que fabrican colágeno. Por eso su efecto, cuando se da, es gradual y apunta más a la firmeza y la calidad de la piel que al volumen.

En SKIN CENTER se usan dos tipos: el ácido poli-L-láctico y la hidroxiapatita de calcio. Los dos buscan lo mismo, pero lo hacen de forma distinta.

Cómo actúan

El ácido poli-L-láctico se aplica en forma de micropartículas de un material compatible con el cuerpo, que se reabsorbe poco a poco. Al aplicarlas, la piel responde con una reacción controlada: los fibroblastos se activan y, durante las semanas siguientes, forman colágeno nuevo alrededor de las partículas, mientras estas se van reabsorbiendo.

Un detalle que conviene saber: justo después de la aplicación la zona puede verse más llena, pero eso se debe al líquido con el que se prepara el producto y baja en pocos días. Lo que busca el tratamiento viene después, de forma progresiva. Por eso con este producto se suelen plantear varias sesiones.

La hidroxiapatita de calcio viene en forma de microesferas suspendidas en un gel. El gel se reabsorbe y las microesferas quedan como un andamio sobre el que la piel forma colágeno nuevo. Con el tiempo, también se reabsorben. Según cómo se prepare y se aplique, se usa sobre todo para mejorar la calidad y la firmeza de la piel.

Los dos comparten algo: dependen de tu piel. Cuánto colágeno se forma cambia de una persona a otra, según la edad, el sol, el tabaco y la calidad de la piel.

Para qué se usan, y para qué no

Se usan sobre todo cuando:

  • Notas flacidez leve a moderada o pérdida de firmeza.
  • Sientes la piel más delgada, menos elástica o con peor textura.
  • Buscas un cambio gradual y natural, más que un volumen inmediato.
  • Quieres complementar otro tratamiento de firmeza, como Ultraformer III en el tercio medio del rostro.

No son la opción si buscas volumen en un punto concreto, como en los labios o el mentón: para eso se usa el ácido hialurónico. Y cuando la flacidez es marcada tienen límites, y la doctora te lo dice con claridad.

Cómo es la aplicación y qué cuidados pide

Primero la doctora te pregunta por tus medicamentos, tus enfermedades y los procedimientos que te has hecho en la zona, sobre todo otros inyectables. Luego se limpia la piel, se marcan los puntos y ella aplica el producto con pequeñas inyecciones, con la técnica que elige para cada zona.

Se sienten los pinchazos y algo de presión. Después pueden aparecer inflamación leve, sensibilidad, enrojecimiento o pequeños morados en los puntos de aplicación, que suelen pasar solos. Para los primeros días:

  • Evita el ejercicio intenso las primeras 24 horas.
  • Evita el sauna, el turco, la piscina y el calor fuerte durante uno o dos días.
  • No presiones ni masajees la zona, salvo los masajes que te indique la doctora.
  • Con el ácido poli-L-láctico, haz en casa los masajes que ella indique, durante los días que diga: ayudan a que el producto se reparta de forma pareja.

Efectos posibles y quién no debería hacérselo

Además de los morados y la inflamación de los primeros días, lo que más se vigila son los bultos pequeños bajo la piel, que pueden aparecer semanas después. La preparación del producto, la técnica y los masajes buscan prevenirlos. A diferencia del ácido hialurónico, estos productos no se disuelven con una enzima, y por eso la elección del caso y de la técnica es tan importante.

No se aplican durante el embarazo ni la lactancia, ni sobre una zona con infección, herpes activo, heridas o inflamación. Si tienes una enfermedad autoinmune, problemas de coagulación o tuviste reacciones a otros inyectables, cuéntaselo a la doctora: ella define si es seguro en tu caso.

La valoración con la doctora

La doctora elige el producto, la cantidad y la técnica según tu anatomía, la calidad de tu piel y lo que buscas. Con el ácido poli-L-láctico se suelen plantear varias sesiones, a menudo entre dos y tres, separadas por algunas semanas. Con la hidroxiapatita de calcio muchas veces se hace una sesión y luego se valora la respuesta. El número exacto lo define ella en consulta, y en el control revisa cómo respondió tu piel antes de decidir si hace falta más.

Como el colágeno tarda en formarse, la paciencia hace parte del tratamiento: si hay cambios, se notan a lo largo de semanas y meses, no al salir de la cita.

La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.

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