Cuidados · 5 min de lectura
En Bogotá la radiación ultravioleta es alta todo el año, también cuando está nublado. Lo que más cuenta es aplicar suficiente protector cada mañana y repetirlo cuando estás al aire libre. Para la cara y el cuello, la medida práctica son dos dedos llenos de producto.
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Bogotá está a más de 2.600 metros de altura y muy cerca de la línea del ecuador. A esa altura hay menos atmósfera que filtre la radiación ultravioleta, y cerca del ecuador el sol cae casi vertical durante todo el año. Por eso aquí no hay una temporada de sol: la piel recibe radiación alta en enero y en octubre, con frío y con lluvia. El protector solar no es algo de vacaciones. Es parte del cuidado de todos los días, como lavarte los dientes.
Qué protector elegir
Al leer la etiqueta, fíjate en cuatro cosas:
- Amplio espectro: que proteja de la radiación UVB, la que quema, y de la UVA, que mancha y envejece la piel aunque no la sientas.
- Factor de protección solar (FPS) 50: en Bogotá es lo más sensato para la cara, el cuello y las manos.
- Con color, si tienes manchas o melasma: los protectores con color llevan pigmentos que ayudan a proteger de la luz visible, que también puede oscurecer el melasma.
- Una textura que te guste: gel o fluido si tu piel es grasa, crema si es seca. El mejor protector es el que usas todos los días.
Los protectores minerales, con óxido de zinc o dióxido de titanio, suelen tolerarse mejor en la piel sensible, aunque a veces dejan un tono blanco. Los de filtros químicos se sienten más livianos. Los dos sirven si se aplican bien y en cantidad suficiente.
Cuánto aplicar
La mayoría de las personas se pone mucho menos protector del necesario, y con poca cantidad la protección real baja bastante. La medida práctica para la cara y el cuello es la regla de los dos dedos: una línea de protector a lo largo del dedo índice y otra a lo largo del dedo del corazón.
Repártelo por zonas: frente, mejillas, nariz, mentón y cuello. No olvides las orejas, el borde de los párpados (con cuidado), la línea del cabello, la nuca y el dorso de las manos. Para los labios, usa un bálsamo con protección solar.
Para todo el cuerpo, cuando vas a estar en piscina, en el campo o en un paseo, un adulto necesita más o menos lo que cabe en una copa pequeña. Si un frasco te dura meses aunque salgas seguido al aire libre, probablemente te estás aplicando poco.
Cuándo aplicarlo
- Cada mañana, como último paso de la rutina: después de la crema hidratante y antes del maquillaje.
- Unos 15 minutos antes de salir, para que se asiente bien sobre la piel.
- Todos los días, también si está nublado, si llueve o si pasas el día en la oficina cerca de una ventana.
Las nubes bajan la luz y el calor, pero buena parte de la radiación ultravioleta las atraviesa. Por eso en Bogotá es común quemarse en un día gris sin sentir calor. El vidrio de las ventanas frena buena parte de la radiación UVB, pero deja pasar parte de la UVA, la que mancha.
Las horas de más radiación van, más o menos, de las 10 de la mañana a las 3 de la tarde. Si puedes, programa el deporte y las caminatas largas fuera de esa franja.
Cómo y cuándo repetirlo
El protector se gasta: con el sudor, el roce de las manos, el tapabocas o al secarte con la toalla. Si estás al aire libre, repítelo cada dos horas, y siempre después de nadar, sudar mucho o secarte.
Si trabajas en interiores y no sales a mediodía, una buena capa en la mañana y otra antes de salir a almorzar o al terminar la jornada suelen alcanzar.
Para repetir sobre el maquillaje hay varias opciones:
- un protector en barra o en bruma, aplicado con generosidad;
- un polvo compacto con protección solar, que sirve como retoque pero no reemplaza la capa de la mañana;
- retirar el maquillaje con cuidado y volver a aplicar protector, si vas a pasar varias horas al sol.
Errores frecuentes
- Usar la base de maquillaje o la crema con protección como único protector: casi nunca se aplica la cantidad suficiente.
- Ponérselo solo cuando hace sol fuerte o en vacaciones.
- Mezclarlo en la mano con la crema hidratante: se diluye y protege menos.
- Guardarlo en el carro o al sol: el calor lo daña. Revisa también la fecha de vencimiento.
- Olvidar las orejas, el cuello y las manos, zonas donde con los años aparecen manchas y lesiones por sol.
En los bebés menores de seis meses no se recomienda el protector: lo indicado es la sombra, la ropa y el sombrero. Para los niños, pregunta al pediatra cuál usar.
Cuándo consultar
En la consulta la doctora revisa tu tipo de piel y te ayuda a elegir el protector que mejor toleras: uno que no empeore el acné, uno mineral si tu piel es sensible o uno con color si tienes melasma. También revisa las manchas y los lunares que te preocupan.
Consulta si:
- el protector te arde, te brota o te irrita, aunque hayas probado varios;
- tienes manchas que se oscurecen o no mejoran aunque te protejas todos los días;
- un lunar o una mancha cambia de tamaño, de forma o de color, pica o sangra;
- te quemaste y aparecen ampollas grandes, fiebre o malestar.
Protegerte del sol todos los días es de lo más útil que puedes hacer por tu piel, en Bogotá más que en casi cualquier otra ciudad.
En el consultorio
La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.



