Cuidados · 4 min de lectura
El cabello nace en el cuero cabelludo, así que cuidarlo empieza ahí: lavarlo según qué tan graso sea, tratar la caspa y protegerlo del sol. Los peinados tirantes, el calor y los químicos frecuentes maltratan el pelo. Si se cae más de lo normal, lo primero es saber por qué.
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El pelo que ves es una fibra sin vida. Lo que está vivo es el folículo, la raíz que vive en el cuero cabelludo. Por eso los hábitos que más ayudan son los que cuidan la piel de la cabeza y los que no maltratan la fibra. Ningún champú hace crecer el cabello, pero varias costumbres de todos los días sí cambian cómo se ve y cuánto se quiebra.
Lavarlo: cuánto y cómo
La frecuencia depende de tu cuero cabelludo, no de una regla fija. Si es graso, lavarlo a diario está bien. Si es seco o tu pelo es rizado, pueden bastar dos o tres lavados por semana. Lavarlo seguido no hace que se caiga: los pelos que ves en la ducha ya estaban listos para caerse.
- Moja bien el cabello con agua tibia, no caliente.
- Aplica el champú en el cuero cabelludo y masajea con las yemas de los dedos, no con las uñas.
- Deja que la espuma limpie el largo al enjuagar: no hace falta frotar las puntas.
- Pon el acondicionador de la mitad del largo hacia las puntas, lejos de la raíz si tu cuero cabelludo es graso.
- Enjuaga bien: los restos de producto pueden irritar y dar sensación de caspa.
Secarlo y peinarlo sin quebrarlo
El pelo mojado es más frágil y se estira y se rompe con facilidad.
- Sécalo apretándolo con una toalla suave o una camiseta de algodón, sin frotar.
- Desenrédalo con un peine de dientes anchos, empezando por las puntas y subiendo poco a poco.
- Si usas secador, ponlo a temperatura media, a unos 15 centímetros de distancia, y muévelo todo el tiempo.
- Usa la plancha y la pinza lo menos posible, con un protector térmico, y nunca sobre el pelo mojado.
- No lo recojas mojado ni apretado.
Lo que lo maltrata
- Los peinados tirantes: colas de caballo apretadas, trenzas pegadas, moños altos y extensiones pesadas jalan el folículo. Con los años pueden causar una caída por tracción, sobre todo en la línea del cabello. Varía los peinados y afloja las colas.
- Los químicos seguidos: alisados, permanentes, decoloraciones y tintes debilitan la fibra. Espacia los procesos y no hagas dos el mismo día. Algunos alisados liberan vapores que irritan los ojos, la nariz y el cuero cabelludo, así que hazlos en un lugar bien ventilado.
- El calor alto y repetido de planchas y secadores.
- Arrancarse o enrollar el pelo por nervios, una costumbre que con el tiempo deja zonas más ralas y merece consulta.
El cuero cabelludo también es piel
- Caspa y descamación: casi siempre tienen que ver con la dermatitis seborreica. Los champús anticaspa, como los de piritiona de zinc o sulfuro de selenio, ayudan si se aplican en el cuero cabelludo y se dejan actuar unos minutos antes de enjuagar. Úsalos dos o tres veces por semana, alternados con tu champú de siempre.
- El sol: el cuero cabelludo de la raya, las entradas o una zona con poco pelo también se quema, y en Bogotá la radiación ultravioleta es alta todo el año. Usa sombrero o gorra cuando vayas a estar al aire libre, o un protector en gel o en bruma sobre la raya.
- Picor, ardor o costras que no mejoran con un champú anticaspa merecen una revisión: hay otras causas, como la psoriasis o algunas infecciones.
Comer bien y no automedicarse
Lo que comes también llega al pelo. Una alimentación variada, con suficiente proteína y hierro, es parte del cuidado. Las dietas muy estrictas, o bajar de peso muy rápido, pueden causar una caída difusa semanas o meses después.
Los suplementos para el cabello ayudan cuando falta algo, y eso se confirma con exámenes. La biotina en dosis altas puede alterar algunos exámenes de sangre, como los de tiroides: si la tomas, cuéntaselo a tu médico antes de hacértelos.
Cuándo consultar
Perder algo de pelo cada día es normal, porque el cabello se renueva por ciclos. Consulta si:
- el cabello se cae de repente y en gran cantidad, o sale en mechones;
- aparecen zonas redondas sin pelo en la cabeza, la barba o las cejas;
- el cuero cabelludo pica, arde, duele, descama o está rojo donde se cae el pelo;
- la raya se ve cada vez más ancha, o notas las entradas o la coronilla más despobladas;
- la caída viene con cansancio, cambios de peso, reglas irregulares, acné o vello en exceso;
- la caída no se detiene después de varios meses.
En la consulta la doctora te pregunta desde cuándo se cae y qué ha pasado en los últimos meses, revisa de cerca el cuero cabelludo y el pelo, y puede pedir exámenes de sangre. Con eso define el tipo de caída y propone un plan, que puede incluir un tratamiento en casa y, en algunos casos, tratamientos capilares en consultorio. El pelo crece despacio, así que cualquier cambio se evalúa en meses, no en semanas.
En el consultorio
La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.



