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SKIN CENTER · Dermatología avanzada

Cuidados · 4 min de lectura

La piel grasa con tendencia al acné necesita una limpieza suave, una hidratación ligera y protector solar todos los días. Frotar, resecar y reventar granos la empeoran. Si los brotes siguen después de dos o tres meses de buenos cuidados, es momento de consultar.

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Una muestra de limpiador en gel transparente junto a un cuenco de arcilla con una brocha para aplicar mascarilla
Imagen ilustrativa hecha con inteligencia artificial.

La piel grasa produce más sebo, la grasa natural que la protege. No es un defecto, pero cuando se suma a poros que se tapan y a inflamación, aparecen puntos negros, puntos blancos y granos. Los cuidados en casa no reemplazan un tratamiento cuando el acné lo necesita, pero ayudan a no empeorarlo y son la base de cualquier plan que formule la doctora.

Limpiar sin resecar

  • Lávate la cara dos veces al día, y también después de hacer ejercicio, con agua tibia.
  • Usa un limpiador en gel suave, sin fragancia.
  • Aplícalo con las yemas de los dedos, sin cepillos ni esponjas, y seca a toquecitos con una toalla limpia.
  • No te laves más veces para quitar el brillo: resecar la piel la irrita y no reduce el acné.

Si el brillo te molesta durante el día, usa papel secante: retira la grasa sin volver a lavar ni frotar.

Hidratar y proteger también

Muchas personas con piel grasa dejan la crema por miedo a brotarse. Pero la piel grasa también se deshidrata, sobre todo con limpiadores fuertes o con tratamientos para el acné, que resecan. Una piel irritada y reseca tolera peor cualquier tratamiento.

  • Usa un hidratante ligero, en gel o loción, que diga «no comedogénico», es decir, que no tapa los poros.
  • Usa protector solar todos los días, de textura fluida o en gel y de toque seco. Algunos tratamientos para el acné vuelven la piel más sensible al sol, y el sol oscurece las manchas que dejan los granos. En Bogotá, con la radiación alta de todo el año, esto pesa todavía más.
  • Si te maquillas, elige productos no comedogénicos, retíralos cada noche y lava las brochas y las esponjas cada semana.

Lo que se consigue sin fórmula

Algunos ingredientes de venta libre pueden ayudar en el acné leve:

  • Ácido salicílico: ayuda a destapar los poros. Sirve más en los puntos negros y blancos.
  • Peróxido de benzoilo: reduce las bacterias relacionadas con el acné y la inflamación. Puede resecar e irritar, y decolora la ropa, las toallas y las fundas.
  • Niacinamida: puede ayudar con la grasa y el enrojecimiento, y suele tolerarse bien.

Empieza con uno solo, en capa delgada. Si te irrita, úsalo día de por medio. Ponerte más cantidad o varios a la vez no acelera nada: solo aumenta la irritación. Estos productos tardan semanas en mostrar efecto, así que dales tiempo antes de cambiarlos. Si estás embarazada o lactando, pregunta antes de usar cualquiera.

Hábitos que ayudan

  • No revientes los granos: la inflamación se va más profundo y aumenta el riesgo de manchas y cicatrices.
  • No te toques la cara a cada rato ni apoyes la mejilla en la mano.
  • Cambia la funda de la almohada una o dos veces por semana.
  • Limpia la pantalla del celular, que roza la mejilla y la mandíbula.
  • Mantén el cabello limpio y los productos para el pelo lejos de la frente: los aceites y las ceras pueden tapar los poros.
  • Lávate la cara después de usar casco, gorra o tapabocas por muchas horas, y cambia el tapabocas con frecuencia.
  • Evita los remedios caseros, como pasta dental, limón, alcohol o bicarbonato: irritan y pueden dejar manchas.

Ningún alimento por sí solo causa acné. En algunas personas, las dietas con mucha azúcar y harinas refinadas, o los lácteos, se han relacionado con más brotes, pero no a todo el mundo le pasa igual. Si notas que algo te empeora, cuéntaselo a la doctora. No hace falta hacer dietas estrictas sin indicación.

Una rutina de ejemplo

  • Mañana: limpiador en gel suave, hidratante ligero no comedogénico y protector solar de toque seco.
  • Noche: retirar el maquillaje y el protector, limpiador en gel suave y, si lo usas, el producto para el acné en capa delgada. Si la piel se siente seca, termina con el hidratante.

Es poco, y está bien que sea así. Lo que más cuenta es la constancia.

Cuándo pedir ayuda

El acné no es uno solo. Hay acné de puntos negros, inflamatorio, hormonal y formas con nódulos y quistes, y cada uno se trata distinto. Consulta si:

  • tienes bultos profundos y dolorosos, aunque sean pocos;
  • los granos te dejan manchas oscuras o cicatrices;
  • llevas dos o tres meses con productos de venta libre y no ves mejoría;
  • el acné apareció de repente en la adultez, o viene con reglas irregulares, vello en exceso o caída del cabello;
  • te afecta el ánimo, la seguridad o las ganas de salir;
  • estás embarazada, lactando o buscando embarazo.

En la valoración la doctora define qué tipo de acné tienes y arma un plan. Puede incluir un tratamiento en casa con fórmula médica y, si ayuda en tu caso, un protocolo antiacné que combina ese tratamiento con procedimientos en consultorio, como un peeling o la extracción de comedones. Los tratamientos del acné tardan semanas en mostrar cambios, y el plan se ajusta en los controles.

La información de esta página es educativa y no reemplaza una consulta. Cada piel responde distinto: la doctora define en la valoración si un tratamiento es para ti y cuántas sesiones harían falta.

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En la consulta la doctora revisa tu piel, te explica lo que ve y te dice qué tiene sentido hacer. Todas las horas son de Bogotá.

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